El administrador de empresas y la ética

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    La ética es una parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre, que afectan el comportamiento de las personas y que se aplica a los fundamentos de la labor que realizan los ejecutivos en las organizaciones de nuestro país.

    Cuando nos referimos a personas se piensa inmediatamente personas físicas, o sea en los seres humanos, sin embargo, la ética también afecta a las acciones llevadas a cabo por las personas jurídicas (empresas y organizaciones). A la larga será el comportamiento ético colectivo de la empresa, ya se trate de empleados, ejecutivos o directivos, los que establecerán las pautas de actuación ética de la empresa.

    Eso lleva a reflexionar que el comportamiento ético individual reflejará la percepción que la sociedad tiene hacia esa empresa.

    Si bien es cierto que la principal actividad de la empresa es la creación de valor para sus clientes, y que sin creación de riqueza no hay desarrollo posible, no es menos cierto que esta no debe realizarse de cualquier manera, vulnerando principios éticos, porque el juicio final sobre la empresa y sus marcas lo tendrá el público, conformado por todas aquellas personas afectadas por el accionar de la organización.

    Ichak Adizes estableció que las organizaciones cumplen con cuatro funciones gerenciales que son: producir, administrar, emprender e integrar.

    La función “producir” se refiere a la búsqueda de resultados y es el “qué hacer” de la empresa y no se puede hacer sin cumplir ciertos principios éticos.

    La función “administrar” implica seguir unas normas, protocolos y códigos, se refiere al “cómo hacer” y no se puede hacer, sin cumplir ciertos principios éticos.

    La función “emprender” está relacionada con la innovación y responde a la pregunta “porqué” debo hacer esto y para eso también se deben tener presentes ciertos principios éticos.

    Finalmente está la función “integrar” que responde al “quién” lo va a realizar y a criterios de motivación y fidelización de los colaboradores, estos elementos requieren que esta función venga revestida de profundos criterios éticos.

    Concluyendo se puede decir, que en todas y cada una de las cuatro funciones gerenciales ha de estar presente la ética. Por lo tanto corresponderá a la altagerenciadelasempresasseñalarelrumbo ético que tomará su organización, relacionando Misión, Visión y Valores Corporativos con los principios éticos que deben estar impregnados en cada accionar de sus colaboradores.

    Dr. Eduardo Cola López Echaniz
    Catedrático e investigador